La plantilla blanquiazul se reencontró ayer. A dos metros de distancia, con mascarilla y guantes. No importan los hándicaps mientras se vea a la familia.
Volver… Sentir, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo.
Así lo escribió Carlos Gardel. No han sido veinte años, pero sí más de 50 días y así lo han pasado los jugadores, técnicos y empleados del Málaga CF: con el recuerdo de volver a casa, a La Rosaleda.
Separados como nunca y unidos como siempre, a dos metros de distancia, equipados con mascarillas y guantes.