El Málaga tuvo que remar contracorriente en Las Palmas tras el 1-0 de penalti y no obtuvo recompensa a su trabajo.
Gran Canaria no es un estadio fácil. Todos lo sabíamos. Y comenzar con un gol de penalti en contra en el minuto 9 no facilita tampoco las cosas. El canario Momo aprovechó la pena máxima y con apenas 10 minutos de juego todo lo preparado en el vestuario se complicaba más.
Las Palmas es un equipo al que le gusta tocar la pelota y dormir el balón. El Málaga consiguió romper ese ritmo y Jony a pase de Charles asustó al guardameta Javi Varas en el 17’.
Juanpi tomó la manija del equipo y buscó entre líneas hacer daño. Charles lanzó desviado en una ocasión y en otra forzó una posible mano dentro del área que el árbitro no valoró como penalti.
El guerrero Camacho recibió una patada fortuita en el rostro y tuvo que ser atendido sin mayor gravedad.
La última de la primera parte fue un centro de Chory desde la izquierda que despejó la defensa cuando llegaba Charles al remate.
Tras el descanso Juande fue a por todas: entraron de una tacada Sandro y En-Nesyri junto a Charles para poblar el campo de jugadores ofensivos.
El campo se desniveló hacia la portería de Las Palmas. Las llegadas era continuas pero sin ocasiones claras.
Tanto fue el empuje que llegaron dos clarísimas. Una primera de Charles que la empaló con el alma y se le fue arriba por poco y otra de En-Nesyri que cabeceó a las manos de Javi Varas rozando el descuento.