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Temporada 2025-2026
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La temporada 25/26 del Málaga CF en LALIGA HYPERMOTION se culminó con el regreso, ocho años después, a la élite del fútbol español. El equipo cerró la campaña regular en la 4ª posición en plazas de playoff de ascenso, terminando con 73 puntos, 21 victorias y 75 goles a favor, unas cifras espectaculares que reflejaron la enorme evolución que experimentó el conjunto blanquiazul a lo largo del curso. Tras imponerse a la UD Las Palmas y la UD Almería en los playoffs, el Málaga selló un brillantísimo ascenso a LALIGA EA SPORTS.
 
La andadura comenzó bajo la dirección de Sergio Pellicer, una figura ligada al malaguismo tanto por su papel en el anterior ascenso a la división de plata, en la 23/24, como por su amplia trayectoria en el banquillo ‘Joaquín Peiró’ de La Rosaleda y su apuesta constante por la cantera. En el primer tercio de competición el Málaga atravesó una fase complicada con malos resultados, acercándose peligrosamente a la zona baja de la clasificación. La situación desembocó en la destitución de Pellicer tras la 14ª jornada (derrota 1-0 en León ante la Cultural). Una decisión dolorosa, especialmente para el director deportivo Loren Juarros.
 
El punto de inflexión llegó con la llegada de Juanfran Funes. Procedente del Atlético Malagueño, el técnico lojeño se convirtió en el líder indiscutible que impulsó al equipo los dos tercios restantes del curso. El nuevo entrenador revitalizó a la plantilla desde el primer momento: aumentó la intensidad competitiva, dio más libertad ofensiva y recuperó la confianza de un vestuario que pasó de luchar por no bajar a competir de lleno por el ascenso. Su discurso, sencillo, propositivo, pedagógico y siempre centrado en disfrutar cada momento, caló en sus ‘bichos’, en la afición y en el entorno.
 
Los números explican perfectamente ese cambio de dinámica: el Málaga de Funes, en 28 jornadas ligueras, fue el mejor de la competición con 58 puntos superando a Real Racing Club y RC Deportivo, que completaron el trío de clubes que ascendieron a Primera. La estructura habitual de un equipo ‘tipo’ que jugaba de memoria la formaban Alfonso Herrero, bajo los palos; Puga y el filial Rafita en las bandas defensivas, con Murillo y Einar o Montero en el eje de la zaga; el trío Izan Merino, Dani Lorenzo y Carlos Dotor en la medular, con Larrubia y Joaquín como puñales en los extremos; y, arriba, Chupe con Niño asumiendo un papel relevante tanto en el once como saliendo del banquillo. Sin olvidar a canteranos como Rafa, Ochoa, el capitán Ramón y el resto de un plantel que siempre sumó dentro y fuera del verde.
 
Una de las grandes fortalezas volvió a ser La Rosaleda. El Málaga sólo perdió dos partidos en casa durante toda la temporada y convirtió su estadio en uno de los ambientes más potentes de la categoría. La afición respondió de forma sensacional, llenando el recinto blanquiazul y acompañando al equipo de manera destacada en los desplazamientos. Esa comunión hizo más fuerte si cabe el sentimiento de pertenencia entre la grada y una plantilla con 14 canteranos en sus filas.
 
En el plano individual, el ‘pichichi’ Chupe sobresalió con 25 dianas como segundo máximo realizador de la categoría tras el rojiblanco Arribas (26). También superaron el doble dígito goleador David Larrubia y Adrián Niño, con una docena de goles cada uno en el total de la campaña. Futbolistas como Alfonso Herrero, Murillo, Dani Lorenzo o Joaquín, entre muchos otros, destacaron sobremanera ofreciendo un nivel ‘top’.
 
Con el ascenso a Primera División, decimocuarto en la historia del Club y tercero bajo la denominación de MCF, el Málaga firmaba su retorno a la élite tras ocho años de ansiada espera. Y lo hizo de la mano de Juanfran Funes y un grupo de futbolistas extraordinario, con una identidad clara, personalidad, ambición, apoyado en la cantera y respaldado por una afición absolutamente entregada.