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Temporada 2008-2009

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La marcha de Muñiz obligó a Fernando Sanz a buscar un entrenador capaz de sacar adelante una temporada importante para el asentamiento económico de la Entidad. Para la consecución de la ansiada permanencia, el máximo mandatario apostó por un hombre de la casa que, tras dirigir a Polideportivo Ejido y Granada 74, regresaba a Martiricos: Antonio Tapia.

No muchos esperarían el devenir de, posiblemente, la mejor temporada del Málaga en Primera bajo la denominación de Club de Fútbol por juego y resultados. Los numerosos fichajes y bajas producidas en el plantel hacían complicada una pronta cohesión de un equipo ‘nuevo’, pero con viejos conocidos que regresaban a La Rosaleda: Duda, Alberto y José Juan Luque, Miguel Ángel, Manolo Gaspar, Nacho y Fernando; y dos apuestas de futuro en calidad de cedidos: Adrián y Lolo.

Tras un arranque dubitativo sin goles y un solo punto en las cuatro primeras jornadas, otros tantos triunfos consecutivos: en casa ante Valladolid y Getafe, y fuera en Huelva y Sevilla, impulsaron al equipo hasta los puestos altos de la tabla clasificatoria, permitiéndole batir el récord histórico de puntuación de la entidad blanquiazul en la primera vuelta de Liga (31 puntos).

El Málaga tonteó con ‘puestos Champions’ varias jornadas en el tramo intermedio de la Liga, pero no pudo lograr finalmente el pasaporte europeo, pese a haber conseguido la permanencia matemática a falta de 12 jornadas para el término de la competición. Al final del ejercicio, los de Tapia consiguieron 55 puntos e igualaron, con su octava posición, la segunda mejor clasificación en Primera División de la historia del Fútbol de Málaga. Por delante, sólo los seis ‘grandes’ (Barça, Madrid, Sevilla, Atlético, Villarreal y Valencia) y el Deportivo de la Coruña.

Recién ascendido, el cuadro malaguista lo bordó en muchos partidos, estuvo cerca del récord de goles anotados en la máxima categoría y, en definitiva, ilusionó con algo grande a la siempre fiel afición malaguista. Nunca el retorno de un ascendido fue tan bueno en números, hasta aquel entonces, y el Málaga lo consiguió contra todo pronóstico y jugando muy bien al fútbol.

Nabil Baha y Apoño, con 9 tantos cada uno, firmaron un compartido 'pichichi' blanquiazul en la Liga. El centrocampista de La Palmilla consiguió 7 de sus 9 dianas desde el punto de penalti, la mejor cifra histórica de penas máximas transformadas en la élite.