Skip to main content
Primer equipo
El Málaga mereció mejor suerte en su estadio 'maldito' (1-0)

El Málaga CF sigue sin conocer la victoria en Riazor tras perder ante los coruñeses por la mínima, virtud al tanto conseguido por Filipe Luis en la recta final del encuentro. Los de Muñiz dispusieron de claras ocasiones para adelantarse en el marcador, y

Deportivo de la Coruña y Málaga Club de Fútbol saltaron al terreno de juego con la intención de asestar el primer golpe a su rival en los primeros compases. No obstante, tras unos primeros minutos de tanteo y aproximaciones coruñesas, los de Juan Ramón López Muñiz presentaron sus credenciales a través de la zurda de Duda, cuyo primer disparo desde la frontal atajó Aranzubía. El propio Duda envió un peligroso envío a Valdo cuyo centro se convirtió en el primer saque de esquina blanquiazul, y minutos después, era Forestieri el que enviaba a Baha en el corazón del área para que su disparo, anulado previamente, hiciese intervenir nuevamente a Aranzubía.

Duda generó la mejor ocasión malaguista

El Deportivo respondió con un peligroso remate de cabeza que se marchó cercano a la escuadra de Munúa. Juca, de disparo cruzado, firmó otra ocasión deportivista detenida por Munúa, antes de que Duda, con otro disparo lejano en el minuto 14, hiciese levantarse a la parroquia coruñesa al enviar el balón al lateral de la red. El peligro cambiaba de área y era el turno de réplica deportivista. Pablo Álvarez y Riki, en dos ocasiones, hicieron intervenir a Munúa por partida triple tras un centro magistral del mexicano Guardado.

Las contras se sucedían, pero el Málaga acumulaba más ocasiones de gol. Un disparo de Valdo dentro del área fue repelido por un defensa cuando el leonés se encontró con un esférico muerto en el área deportivista tras un saque de banda. Pero sin duda, la ocasión más clara del partido llegó tras una falta botada por el portugués Duda en el minuto 26. El luso envió un balón escorado y cerrado en diagonal que Xavi Torres, en el área pequeña, no acertó a enviar, libre de marca, entre los tres palos. Dos minutos más tarde, Turienzo Álvarez señaló un inexistente fuera de juego en un balón repelido por la zaga coruñesa que el marroquí disputó y arrebató a Aranzubía para rematar a puerta vacía.

El Deportivo no perdía el pulso del partido y seguía encimando el área de Munúa, pero la zaga malaguista se mostraba férrea y segura y se interponía a las ofensivas del cuadro de Lotina. El ritmo del encuentro decreció en los últimos minutos, antes de que los jugadores se retiraran a los vestuarios.

Menos intensidad tras el descanso y gol local

El encuentro se reanudó con las mismas alternativas que en la primera mitad, pero el número de ocasiones de gol no se incrementaba. Juan Rodríguez dispuso de la primera aproximación, pero su disparo se marchó alto tras aprovechar un rechace de la zaga visitante. Benachour y Adrián López, primeras sustituciones de los dos conjuntos, tomaron protagonismo en los ataques de Málaga y Deportivo, aunque eran los locales los que más apretaban, especialmente a través de Riki.

Lotina dio entrada a Lassad y Mista, y Muñiz a Luque. Valdo centró un pase en profundidad de Benachour, pero no encontró rematador. Lassad, de disparo mordido, hacía lo propio en el área contraria. El partido se mantenía abierto en la recta final, pero fue entonces cuando apareció Filipe Luis. El lateral izquierdo se incorporó al ataque y no dudó en buscar, de disparo duro y certero desde fuera del área, la portería de Munúa en el minuto 82, consiguiendo un golazo imposible de detener para el meta uruguayo del Málaga Club de Fútbol.

Obinna, que estaba preparado para ingresar al terreno de juego, entró tras el tanto y fue protagonista en la reacción malaguista. El nigeriano remató alto en un servicio de cabeza de Weligton al punto de penalti sin oposición. Acto seguido, un envío de Alberto Luque le permitió ganar con velocidad la línea de fondo y servir un claro balón a Baha que, tras haber ganado perfectamente la posición y a puerta vacía, envió fuera en la ocasión más clara del encuentro.

No hubo tiempo para más. El Málaga se marchó con las manos vacías de Riazor, pero la sensación ofrecida por el conjunto de Juan Ramón López Muñiz endulzó, en parte, el amargo sabor de una derrota inmerecida.