El lateral derecho blanquiazul fue padre hace pocos meses. Convive junto a su mujer y recién nacida en su casa, pero el ritmo de entrenamientos no para. A pesar de la situación, sigue ejercitándose y está animado. “Lo llevo bien, dentro de la situación. Tengo el espacio suficiente para poder realizar los entrenamientos y, dentro de lo que cabe, lo llevo bien. Le solemos dedicar entre 45 minutos, una hora, a veces más, según la sesión”, afirma Cifu.
“A veces entreno con mi mujer, otras en solitario. Tenemos que organizarnos con el tema de la niña”, continúa el blanquiazul que tiene un deseo claro el de “de volver a entrenar con mis compañeros, pasar el día a día y hacer lo que nos gusta, que es entrenar en el verde, estar todos juntos y trabajar día a día”.