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2006-2010: El renacimiento del Club

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Tras siete años en la máxima categoría de forma consecutiva, el Málaga Club de Fútbol consumó su descenso a Segunda División el 30 de abril de 2006, tras ser derrotado por el Racing de Santander en La Rosaleda. Comenzaba una nueva etapa. Fernando Sanz, hasta entonces capitán del primer equipo, asumió la presidencia el 1 de agosto de 2006, tomando el testigo de Serafín Roldán tras haber completado la pretemporada como jugador en la estadía de Cartaya (Huelva).

Después unos meses de profunda restructuración de la plantilla y evaluación de la maltrecha situación económica de la entidad, los nuevos dirigentes se vieron obligados, en un ejercicio de responsabilidad, a acogerse de forma voluntaria a la Ley Concursal, el 27 de noviembre de 2006, para intentar reflotar el Club. Considerada y reconocida como ‘modélica’ por organismos e instituciones jurídico-deportivas, el procedimiento llevado a cabo por el Málaga Club de Fútbol le permitió, el 12 de junio de 2008, firmar el convenio general de acreedores y con ello, aprobar el plan de viabilidad que permitiría a la institución malagueña afrontar su deuda y mirar al futuro con optimismo.

En el plano deportivo, el primer equipo contuvo el aliento en la temporada de su regreso a Segunda División (2006/07) y no pudo respirar hasta la penúltima jornada liguera, ante el Cádiz en La Rosaleda, para asegurar su permanencia en la división de plata del fútbol español el 9 de junio de 2007. Sin embargo, y contra todo pronóstico, el Málaga CF 2007/08 mostró la otra cara de la moneda. El conjunto blanquiazul, moldeado y dirigido por Juan Ramón López Muñiz -director deportivo y entrenador- arrancó la competición con siete victorias de forma consecutiva y se posicionó como firme candidato al ascenso.

Un ascenso que no se consumó hasta la última jornada, el 15 de junio de 2008, con la victoria ante el CD Tenerife en La Rosaleda. El regreso a la máxima categoría se produjo tres días después de haber logrado salvaguardar el futuro económico del Club a través del convenio general de acreedores. Los malagueños volvieron a tomar las calles para festejar una nueva gesta: el Málaga Club de Fútbol volvería a lucir sus colores en los estadios de Primera División.

En su vuelta a la élite, el conjunto de Martiricos regresó a lo grande: récord de puntos en la primera vuelta y segunda mejor clasificación en la historia del Fútbol de Málaga, hasta aquel entonces, en la máxima categoría. Un octavo puesto que igualaba el logrado la temporada 2000/01 y sólo por debajo de las temporadas 1971/72 y 1973/74, en las que el CD Málaga quedó séptimo clasificado en Liga. Además de practicar un fútbol vistoso, el regreso de Antonio Tapia al banquillo permitió a la ciudad soñar con los puestos europeos durante gran parte del campeonato.

Pero después de un año de ilusión, llegó otro de sufrimiento. En la temporada 2009/10, el cuadro blanquiazul tuvo que esperar hasta la última jornada para certificar su permanencia en Primera División. Encuadrado en un cuádruple empate que no le permitía abandonar las posiciones de descenso, el Málaga Club de Fútbol afrontó el último encuentro ante el Real Madrid -que soñaba con arrebatarle el título de Liga al Barcelona- con la casta y el apoyo de una Rosaleda volcada con su equipo, que vivió uno de los días más emotivos en la historia reciente del malaguismo. El empate, sumado a los otros resultados, otorgó finalmente la permanencia al cuadro costasoleño, desatando la alegría y las lágrimas en las gradas en un día, el 16 de mayo de 2010, que será recordado en los años venideros.